A veces me pregunto si te cuentan algo las sábanas que compartimos, si alguna vez chapurrean algo en un idioma inventado y se acuerdan de la contraseña que fijamos, atrincherados en lo que aquella noche fue un fuerte.
No lo sé. Te dejé un beso en la solapa del abrigo, y me fui.
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sábado, 29 de octubre de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
Historias de altura
Se posó en mi ventana, y me dijo: ven, quiero llevarte lejos.
Y le seguí. Le perseguí con la ansiedad de los ninfómanos, con el valor de los guerrilleros, con la magia de los ilusionistas, sin vértigo. Pero volaba deprisa, se precipitaba al vacío, suicida; cortaba el aire. Cayó la noche y le perdí la pista.
Entonces ya estaba lejos. Lejos, con la ansiedad de los ninfómanos asexuados, con el valor de los guerrilleros muertos, con la baraja trucada que habíamos llamado magia. Fue ahí cuando miré abajo.
Y le seguí. Le perseguí con la ansiedad de los ninfómanos, con el valor de los guerrilleros, con la magia de los ilusionistas, sin vértigo. Pero volaba deprisa, se precipitaba al vacío, suicida; cortaba el aire. Cayó la noche y le perdí la pista.
Entonces ya estaba lejos. Lejos, con la ansiedad de los ninfómanos asexuados, con el valor de los guerrilleros muertos, con la baraja trucada que habíamos llamado magia. Fue ahí cuando miré abajo.
jueves, 12 de agosto de 2010
Agosto
Las conversaciones musicales hacía un tiempo que habían perdido su ritmo. De la araña de cristal ya sólo colgaban notas muertas y la cama de papel era demasiado endeble para soportar dos cuerpos y tantas historias nocturnas. En las faldas no cabían más garabatos superpuestos.
De día nos saltábamos los reflejos y buscábamos la lluvia debajo de los balcones llenos de geranios. Siempre tuve la duda de si serían de plástico.
Al otro lado del planeta, monzones.
Por encima sólo las estrellas.
De día nos saltábamos los reflejos y buscábamos la lluvia debajo de los balcones llenos de geranios. Siempre tuve la duda de si serían de plástico.
Al otro lado del planeta, monzones.
Por encima sólo las estrellas.
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